La sorpresa que hay en cada rincón

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ZAPOTILLO

Muchas veces vemos atardeceres que nos parecen inigualables, y bueno, en todos es el mismo sol brillando alegremente, pero, las nubes, los tonos del cielo y los lugares hacen que se muestre de una forma distinta. Muchos dirán que los atardeceres son típicos para fotografiarlos, sin embargo, es así: en lo típico sigo viendo belleza.

En Zapotillo nos brillaron los ojos dos días seguidos con este espectáculo, que segundo a segundo, lo disfrutamos hasta ver el rayo verde.
Antes de continuar por la ruta, abandonando Zapotillo, nos topamos con unos chivos alimentándose de plantas, y en un momento frente a mi lente, vi algo diferente y reaccioné diciendo: Ay, ¿¡y eso!? Una señora que se encontraba cerca, rió alegremente mientras observaba la escena. “Eso es un chivato, no hacen nada, son de la misma familia del chivo”, dijo.

 

 CAZADEROS Y LA PAMPA

Cazaderos, ¿será debido a que te cazan? Pues creo que sí. Los guayacanes terminan cazándote, logrando coquetear con su belleza natural y envolverte en su amarillo infinito.

Pero no es el único lugar que te envuelve, continuamos por el camino en el balde de una camioneta por diez minutos más y llegamos a La Pampa. Acá ¡sí que impresionaban! Ya algunos habían caído y otros estaban a punto de hacerlo, realmente era un espectáculo hermoso.

 

 MANGAHURCO Y OJOS DE AGUA

Aunque en Mangahurco no logramos ver ningún campo de guayacanes, aprovechamos conocer El Balneario del Inka. Unos decían que este sitio no era lo suficientemente bonito para visitarlo, otros nos lo recomendaban como ley. Decidimos calificarlo y comprobarlo con nuestros propios ojos. Wow, ¿cómo es que la gente podría decir que no valía la pena? Es como una grieta con sus hoyos perfectamente formados, algunos de gran tamaño y llenos de agua, en donde muchas personas toman un baño. Hay otros que aparentan ser cuevas pequeñitas donde quién sabe qué animales habitarán dentro.

Otro día aprovechamos para conocer Ojos de Agua, donde muchos afirmaron que también hallaríamos guayacanes florecidos, pero lamentablemente observamos pocos y la mayoría ya habían caído. Aunque nos encontramos con unos chivitos bebés, de los cuales uno nos regaló una miradita y otro ni se percató de nuestra presencia debido a que estaba más pendiente en rascarse la cabeza.

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2 Comments

  1. Hola, les felicito por el acierto de estar en permanente contacto con la naturaleza. Si ven algún chivito, traiganmelo, para hacerles un seco de chivo.

    • Muchas gracias Gustavo! Jaja así lo haremos. En Zapotillo conocimos un nuevo plato llamado Chivo al Hueco, se coloca la olla debajo de la tierra, literalmente.

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