Los lados opuestos del Titicaca (parte II) – Isla del Sol

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Luego de conocer el lado peruano del Titicaca, les contamos nuestra experiencia “tempestuosa” en el borde boliviano, en la Isla del Sol específicamente, donde lo que aparentaba ser una tranquila noche de camping, se convirtió en un episodio lleno de destellos.


Nos abastecimos de agua, galletas y frutas antes de encaminarnos hacia el puerto de Copacabana. En la compañía (o mejor dicho, la señora; no había nadie más que ella) donde compramos los tickets nos recomendaron ir 30 minutos antes de la hora indicada para agarrar buenos asientos. Aún así, nos hicieron esperar más de la cuenta, nos enfilaron erróneamente en dos muelles cuyas lanchas decidieron no partir, hasta que finalmente nos embarcamos en el bote que nos llevaría hasta la Isla del Sol (sí, al leer el nombre todos piensan en la canción).

Sol cayendo en el Titicaca.
Atardecer en Copacabana, un día antes de navegar hacia la Isla del Sol.

Navegamos durante dos horas, otra vez, sintiendo como si el mar fuera el escenario en lugar del lago Titicaca. Desembarcamos sin problema, varios niños corrieron a recibirnos y de sus bocas salían las ofertas disponibles para hospedarse cómodamente en la isla, aunque nuestra búsqueda apuntaba hacia un sitio para acampar, así que nos indicaron cómo llegar al lugar ideal para armar la carpa: La Playa. Muy similar a una real, con arena blanda, orilla sin olas y aguas tan extensas que no se atisbaba su borde. Su temperatura nos sorprendió al tocarla con las manos; la esperábamos helada y resultó cálida.

Había una carpa instalada y, junto con nuestros nuevos amigos alemanes, nos colocamos cerca de ella, formando una comunidad de tres tiendas. Salimos a caminar por el pueblo con la finalidad de hallar algún plato económico. Al regresar, el viento empezó a soplar tan fuerte que estuvo a punto de voltear nuestra casa ambulante, tuvimos que girarla 90 grados para cortar el paso del viento.

Botes en el Lago Titicaca.
Botes en espera.
Navegando sobre el Lago Titicaca.
Navegando sobre el Titicaca con los nevados de fondo.
Calles de piedra en la Isla del Sol.
Calles de piedra.

Por suerte el chico de Alemania nos prestó tres estacas para ajustar, con mayor fuerza, la carpa al suelo. Minutos después les ayudamos a mover la suya debido a que nos enteramos que se habían colocado en medio de un canal por donde bajaba el agua del cerro.

Antes de meternos a la carpa, pudimos observar sobre el lago Titicaca, una fuerte lluvia que acontecía a lo lejos, con fuertes truenos y rayos que se exhibían colosalmente ante nuestros ojos. Por la distancia que nos separaba, no causaban temor. A las 7:00 PM nos despedimos de todos, pensando que dormiríamos de lo más confortable, ya que las nubes negras se habían movido y el cielo permanecía despejado.

Se avecinaba la lluvia.
Viento y lluvia.
Rayos cayendo sobre el Titicaca.
Una hora antes vimos un bote partiendo, ojalá no lo haya pasado mal.

En un momento de la noche el frío se incrementó a tal punto, que provocó nuestra momentánea salida para orinar a lo “natural”, mientras sacaba mi cuerpo de la carpa, percibí atónito dos destellos enormes de color amarillo por encima del Titicaca. No había lluvia y el panorama se mostraba oscuro. ¿qué habrá sido? Quizás una señal de lo que se avecinaba.

Exactamente a la una de la madrugada fuimos despertados por un desfile de luces que se suscitaba en el exterior. Parecía como si muchas personas se pusieran de acuerdo para jugar con potentes linternas detrás de las paredes de tela que nos resguardaban. Los rayos pretendían descargar toda su ira sobre nosotros, los truenos retumbaban con fuerza y cada vez se acortaba el tiempo que había entre ellos (como nos enseñaron de pequeños: si ves un rayo, y en tres segundos se escucha el estruendo, es porque cayó a tres kilómetros de donde te encuentras).

La lluvia también comenzó a intensificarse. Temblábamos dentro de las bolsas de dormir; el miedo, aunque era interior y no lo queríamos mostrar, se estaba evidenciando. Los trágicos pensamientos no se hicieron esperar: que la carpa saliera volando, que un rayo cayera encima, que parte de la montaña se venga abajo o que un árbol rodara hasta donde nos encontrábamos, fueron sólo algunas de las imágenes que cruzaron en ese momento por mi cabeza.

Si lo peor estaba por suceder, lo mejor sería permanecer dormido para sentir el más mínimo dolor. Así que decidí ignorar la tormenta y apartar la loca idea de sacar la cabeza y ver en vivo todo aquel espectáculo luminoso. Al poco rato concilié el sueño, sin embargo, Andrea pudo cerrar los ojos mucho después, cuando todo había acabado.

A la mañana siguiente, antes de salir de la carpa, escuchamos a un señor efectuar varios gritos seguidos, como realizando un ritual, la noche anterior también lo oímos antes de acostarnos. Una vez afuera en la playa, nos vimos las caras entre todos los que habíamos acampado y acentuamos con la cabeza cuando nos preguntamos si tuvimos miedo con la tormenta. Más tarde nos enteramos que no sólo hubo lluvia, también cayó granizo. La carpa, a pesar de no pertenecer a una reconocida marca, resistió a todo.

Vista del Titicaca desde adentro de la carpa.
La calma después de la tormenta.
La Playa de la Isla del Sol.
Disfrutando de La Playa.
Viajeros en la Isla del Sol.
Con nuestros amigos alemanes.

La Isla del Sol da para más de una noche, pero fuimos con el propósito de pasar solamente una, no cargábamos mucho efectivo en nuestros bolsillos y decían que podría aparecer otra tormenta al anochecer, por lo que el recorrido a las ruinas de las antiguas civilizaciones quedó pendiente, así como la visita al lado sur y a la Isla de la Luna. Al parecer, se necesita más de un viaje para conocer todas las maravillas que yacen en el Lago Titicaca.

Para ver más fotos de la Isla del Sol, haz clic aquí.

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2 Comments

  1. Hola amigos! Qué recuerdos de aquellas noches en el Titicaca, impresionante tormenta eléctrica y un susto inolvidable! jajaja
    Buenísimas las fotos de Andrea, como siempre 🙂
    Un abrazo grande
    Mili

    PD: no me pude loguear con el blog para comentarles porque uso wp.org, tal vez les convenga buscar un jetpack que sea compatible con .com y .org también. Abrazo!

    • Muchas gracias Mili! Sí, ese día pensamos que nos caería un rayo encima jaja. Esperamos que la estén pasando súper bien. Buenos Aires nos encantó! Pronto subiremos post, debemos actualizarnos de a poco =)

      En serio? Qué raro, ya voy a chequearlo (justo uso el jetpack). Gracias por decírmelo!

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