Quebrada de las Conchas

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Hay paisajes que prevalecen desde hace millones de años y continúan sorprendiendo a quien los descubra, así es la Quebrada de las Conchas.


Fecha del viaje: agosto 2016
 Mira el video al final del post

Un día antes de tomar el tour que nos llevaría por toda la Quebrada de las Conchas, nos encontrábamos caminando hacia las afueras de Cafayate, en la ruta 68. Pretendíamos hacer dedo y visitar la Quebrada por nuestra cuenta, por suerte el cielo gris y los fuertes vientos nos hicieron regresar a la ciudad.

Existen casos en donde la mejor opción para conocer un lugar, es a través de una operadora turística. De esto nos percatamos en Cafayate, de haber hecho el paseo por nuestra cuenta, hubiese sido complicado visitar todos los sitios alucinantes a los que nos llevaron.

El recorrido comenzó el domingo 21 a las 02:00 PM. El costo del tour para nosotros fue de $250 pesos por persona (USD $16.66), precio especial por hospedarnos en el Hostal del Suri. Dentro del auto sólo íbamos seis personas, todos huéspedes que nos llevamos bien desde que nos conocimos en el desayuno.

Empezando el tour por la Quebrada de las Conchas.
Al inicio del recorrido.

Partimos emocionados, sabíamos que nos esperaban muchos paisajes. A lo lejos se asomaban varias montañas y preparamos las cámaras cuando nos anunciaron que estábamos cerca de la primera parada: Los Colorados.

Bajamos del vehículo y caminamos durante 30 minutos por un terreno arenoso. Nos adentramos en pequeñas cuevas, vimos una roca con forma de tren y nuestro guía dijo que por este sector habían hallado huellas de dinosaurios.

Cueva en Los Colorados.
Dentro de la cueva.
Roca en forma de tren.
Roca con forma de tren.
Montañas Los Colorados.
Caminando por Los Colorados.
En Los Colorados, Cafayate.
Descubriendo.

Seguimos con el recorrido hasta la próxima parada: Los Castillos. El tiempo fue corto pero lo suficiente para captar su atractivo, el cual se centraba en unas paredes rocosas paradas firmemente, similares a grandes torres. A pesar de ser naturales, parecía como si alguien las hubiese tallado de esa forma.

Se encontraban junto a la carretera y muy cerca del Obelisco, otra extraña y pequeña formación rocosa que se levantaba de la tierra para llamar nuestra atención en una visita breve.

Los Castillos, Quebrada de las Conchas.
Los Castillos.
El Obelisco en la quebrada.
El Obelisco.

Todo lo que habíamos visto hasta entonces, aquellos rincones del planeta congelados (pero no olvidados) en el tiempo, eran sólo una introducción de lo que se avecinaba. Montañas con diferentes colores, una más alta e impresionante que otra; habíamos llegado a La Yesera.

Realizamos una extensa caminata de una hora, cada tanto parábamos para sacar fotos. Aunque tratábamos de no demorarnos, las montañas y sus paisajes no ayudaban a que siguiéramos al mismo ritmo de los demás. El guía nos esperaba, si no fuera por él, nos perderíamos entre tantos caminos de tierra improvisados.

La Yesera, Quebrada de las Conchas.
Libre en la Yesera.
Montañas en la Yesera.
Caminando sobre las montañas.
Paisajes en la Quebrada de las Conchas.
“Una vuelta más y regreso”.
La Yesera, Argentina.
En medio de las montañas.

Dejamos atrás el espectáculo de La Yesera para avanzar hasta el Mirador Tres Cruces. Bajamos del auto y en menos de 10 minutos estábamos en lo alto de la montaña con una vista panorámica excepcional, desde donde también podíamos ver las divisiones del Río las Conchas, el mismo que nos venía acompañando (por el lado izquierdo de la carretera) durante todo el recorrido.

Nadie del grupo deseaba volver, incluso el clima nos favorecía. Nos dimos el tiempo necesario para apreciar el panorama y bajamos cuando el guía no paraba de agitar las manos para llamarnos.

Paisajes de la Quebrada de las Conchas.
Mirador Tres Cruces.

Continuamos hasta la parte final de la Quebrada de las Conchas con los ojos abiertos a más no poder, el auto nos condujo hasta la entrada del Anfiteatro y nuestro asombro no podía dejar de crecer. Nos sentíamos diminutos al ingresar y vernos rodeados por completo de la montaña.

Este lugar posee una gran acústica natural, es por eso que en julio se realizan conciertos donde acuden artistas de Cafayate y Salta, incluyendo la Orquesta Sinfónica. Usualmente lo efectúan un día domingo y la asistencia es masiva.

El Anfiteatro, Salta, Argentina.
En el Anfiteatro.

La parada final fue en la Garganta del Diablo, como en este sitio nos recogería el bus (a las 08:15 PM) que nos llevaría hasta la ciudad de Salta, descendimos con todas las mochilas y esperamos a que se marcharan las demás personas (habían cuatro grupos de tours) para subir tranquilamente por las inclinadas rocas que nos conducirían hasta la parte más alta de la Garganta.

Habían letreros indicando el límite al que se podía acceder. La dificultad en llegar hasta allí era evidente, al igual que el descenso, pero valía el esfuerzo por encontrarse en medio de unas enormes rocas sedimentarias.

En medio de paredes rocosas.
Dentro de la Garganta del Diablo.
La Garganta del Diablo, Argentina.
Casi ni se me ve.
El final de la Quebrada, la Garganta del Diablo.
El camino recorrido.

90 millones de años tardó la naturaleza en forjar esta ladera, el agua fue penetrando en las grietas de las rocas hasta desgastarlas y moldearlas a la forma que mantienen actualmente.

Éramos los dos y la montaña. Teníamos todo el tiempo que quisiéramos para fotografiar el lugar sin que nadie se paseara frente a la cámara. Bajamos antes de que se ocultara el sol –07:00 PM– para despedirnos de uno de los mejores paseos que nos brindó Argentina.

Bus a Salta

En la oficina donde compramos los boletos (antes de salir de Cafayate), nos indicaron que esperáramos el bus afuera de la Garganta del Diablo, bajo un árbol –el único– junto a la carretera.

Cuando llegó la noche, y con ella, las estrellas, la oscuridad era tan intensa que casi no nos veíamos el uno al otro. Lo único visible (aparte del cielo) eran los ojos brillantes de los zorros que se paseaban alrededor.

Cielo estrellado en la Quebrada de las Conchas.
Mientras esperábamos el bus.

Por suerte no estábamos solos, había un grupo de ocho chicas en el paradero improvisado esperando el mismo bus que debíamos tomar, el cual nos recogió pasada las 08:30 PM y llegamos a Salta a las 11:00 PM.

TOMAR EN CUENTA:

Cuándo ir
Dicen que la mejor época es en verano (de diciembre a febrero). Aunque nosotros fuimos en agosto y nos tocó un día perfecto.

Tours
Al hospedarte en el Hostal del Suri ($400 pesos nos costó la habitación) en Cafayate, el dueño te da un descuento (en nuestro caso fue de $50 pesos a cada uno) para realizar el tour a la Quebrada de las Conchas.

Bicicleta
Vimos a varias personas realizar el recorrido en bicicleta, pero hay sitios donde se recomienda ingresar con guías.

Autostop
Algunos visitan la Quebrada viajando a dedo, pero en este caso, recomendamos hacerlo con un tour.
Si al terminar el recorrido (en la Garganta del Diablo) deseas continuar a dedo hacia Salta, tienes algunas horas antes que desaparezca la luz. En caso que no te levanten, hay un bus que recoge pasajeros en la ruta y no hace falta que hayas comprado el boleto en Cafayate.

Precauciones
Algunos rincones de la Quebrada de las Conchas son considerados sitios sagrados. Desde 1995 es una reserva protegida, por lo que está prohibido pintar sobre las rocas, ensuciar y acampar en ciertos sitios (como el Anfiteatro y la Garganta del Diablo).

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