Ruta del Cacao, una alternativa diferente en carnaval

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Fueron dos grandiosos días de paseo y recreación, ahora que se avecina el feriado de carnaval –de cuatro días–, se podrá disfrutar mucho más de cada uno de estos sitios, ubicados estratégicamente en la Ruta del Cacao.


Realizamos un viaje relámpago a la Ruta del Cacao gracias a la Prefectura del Guayas. Salimos de Guayaquil temprano en la mañana rumbo al cantón Naranjal, antes de llegar a nuestro primer destino, el guía nos cuenta que las dos montañas ubicadas del lado izquierdo de la carretera se llaman Pecho de Niña, y el cerro más grande que se visualiza a lo lejos desde la ventana del bus, llegando a taparse por las nubes, se llama Pancho Diablo, bautizado así porque ese era el nombre de un peligroso ladrón que acribillaron allí.

Al bajarnos en la Reserva Ecológica Manglares Churute (cubre alrededor de 50,000 hectáreas), nos preparamos para realizar Ecoturismo en el sendero de los Aulladores, llamado así por sus habitantes principales: los monos aulladores, sus gritos son extremadamente fuertes que se escuchan a varios kilómetros de distancia. Ellos se encuentran en estado libre saltando de un árbol a otro, sin embargo, se debe hacer mucho silencio para poder verlos.

Lo que sí es posible ver y sentir en primera instancia son los mosquitos, por lo que llevar repelente y ropa clara es fundamental para no entrar en demencia. El guía asegura tener un trato con ellos: “Por cada 10 turistas que les traiga al día, no me pican”, dice entre risas. Durante el paseo también pudimos observar un oso perezoso colgado de una rama y un búho de especia migratoria, muchos de ellos vienen a refugiarse aquí por el buen estado en que se encuentra el bosque.

Loro degustando
Loro degustando.
Un ligero baño
Un ligero baño.
Búho en la puerta de su hogar
Búho en la puerta de su hogar.
Puente de hojas.
Puente de hojas.

Visitar los manglares donde habita el cangrejo rojo, también estuvo en nuestro itinerario, fuimos al sendero La Flora y vimos varios de estos crustáceos paseándose entre el fango y adentrándose en sus huecos –casas–. Esta caminata cuenta con un muelle donde se puede dar un paseo en lancha y apreciar con más detalle la flora del lugar.

Mucha gente viene diariamente a recoger cientos cangrejos –sólo machos– con la intención de venderlos. Observamos a uno de estos señores hacer su trabajo, llevaba botas plásticas, un guante enorme para sacar los cangrejos del hueco y un fierro largo, por el que una señora le preguntó: “¿Ese ganchito que mete en el hueco para qué es?”, “Es para hacerle cosquillas”, responde el cangrejero riéndose. Él ya tiene la experiencia suficiente para extraerlos sin que le muerdan.

Pequeño pero fuerte
Pequeño pero fuerte.
En busca de alimento
En busca de alimento.
A seguir recorriendo
A seguir recorriendo.
Cangrejeros
Cangrejeros.
El crustáceo de cada día
El crustáceo de cada día.
Atrapado
Atrapado.

Luego de quedarnos con las ganas de comer cangrejos, pasamos al Agroturismo, y la Hacienda Cañas (localizada a 75 km de Guayaquil) es una de las mejores en esta actividad. Tienen muchos años de trayectoria en la siembra de cacao y banano. Ofrecen recorridos cortos dentro de las plantaciones donde se aprecia los procesos de producción y cosecha de los cultivos.

Una de sus trabajadoras, llamada Consuelo, posee el récord más grande en pelar mazorcas de cacao: mil libras, cuando el promedio que hace cualquier hombre es entre 400 y 500. Es una señora mayor que llegó a trabajar desde hace 25 años a esta hacienda, en la cual es reconocida actualmente como la estrella del sitio, asegura su jefe. A pesar de dominar el machete a la perfección (su rapidez es asombrosa), ha tenido varios accidentes de poca gravedad.

Fruta de Pan, aunque parece de micrófono
Fruta de Pan, aunque parece de micrófono.
Aglomeración
Aglomeración .
Piqueo que nos ofrecieron. Nada mejor que el jugo de cacao y patacones de Fruta de Pan
Piqueo que nos ofrecieron. Nada mejor que el jugo de cacao y patacones de Fruta de Pan.
En crecimiento
En crecimiento.
Consuelo en acción
Consuelo en acción.
Pequeños recuerdos
Pequeños recuerdos.

El siguiente punto fue el Rancho Gina Pilar, donde en primera instancia fuimos recibidos con un baile tradicional efectuado por miembros de la comunidad Shuar, quienes llevaban sus accesorios y atuendos típicos. Seguido a este espectáculo, el alcalde de Naranjal –Marcos Chica– nos dio la bienvenida y, junto al jefe de turismo del cantón –Marlon Gonzáles– nos informaron sobre la agenda de actividades para el feriado de carnaval. “Este es un carnaval de encantos, de mujeres hermosas”, “Hablarles de Naranjal es hablarles de un paraíso. Hay mucha gente que ya no quiere playa, por eso estamos acá haciendo esto”, dicen ambos respectivamente.

El almuerzo que nos ofrecieron en este sitio fue de primera, gracias a la Asociación de Servidores Gastronómicos de Naranjal, pudimos disfrutar de un bufete hecho con bocaditos y platos gourmet a base de cangrejo (desde canelones hasta guantanes), se nos cumplió el deseo que tuvimos todos en el manglar. Al sentarme en la mesa con mi plato –de pequeño tamaño– lleno de comida, me enteré que esto era sólo la entrada, aún faltaba lo fuerte y mi estómago ya estaba contento.

Baile folclórico
Baile folclórico.
Concentración
Concentración.
Delicias gourmet
Delicias gourmet.

Después de descansar en el hotel Las Delicias, nos dirigimos hacia el paradero Gran Inca (ubicado en la parroquia de Puerto Inca), donde una cena típica nos esperaba. Aparte de ser un restaurante de gran reconocimiento, es un lugar con habitaciones de lujo, ideal para pasar la noche cómodamente. Nos permitieron conocer el cuarto presidencial y no teníamos ganas de abandonarla tan rápido. El dueño de este lugar –José Vásquez– anteriormente se dedicaba al cultivo de cacao, y gracias a las ganancias que obtuvo, pudo construir el hotel.

Antes de culminar la noche, pasamos por una discoteca llamada Don Coco Bongos, a pesar de haber tenido un día agotador, muchos de los participantes del presstrip decidieron relejarse y pasarla bien con baile y karaoke en pantalla gigante, donde al comienzo mostraron un vídeo con imágenes del carnaval del año pasado. El concurso del cangrejo más grande y la competencia por quién aguanta la mordida de este animal por más tiempo, sorprendió a todos los presentes.

Paradero Gran Inca.
Paradero Gran Inca.

Al día siguiente fuimos temprano al Cerro de Hayas con el fin de visitar las siete cascadas, por motivos de logística y tiempo, en esta ocasión sólo pudimos avanzar (por medio de un bosque húmedo tropical) hasta la primera, sin embargo, sabemos que la aventura continúa hasta escalar por una cuerda a la séptima. En algunas se puede lanzar desde las rocas, y en época invernal, sus caudales incrementan notablemente haciendo que se pueda disfrutar cada cascada con mayor intensidad.

Camino hacia las 7 cascadas
Camino hacia las 7 cascadas.
Naturaleza pura
Naturaleza pura.
Primera cascada. Hay gente que bebe delicadamente de su agua
Primera cascada. Hay gente que bebe delicadamente de su agua.
Agua que fluye
Agua que fluye.

Para calmar el calor que había en el ambiente, nos llevaron al Parque Acuático Balao, un centro de entretenimiento familiar (ubicado en la cabecera cantonal de Balao) que cuenta con piscina de olas y toboganes, así como también juegos para los más pequeños. Llegar allí fue como volver a ser niños, hacíamos fila para lanzarnos desde bien alto. Y a falta de trajes de baños, nos metimos con ropa (únicamente por esta ocasión especial lo permitieron, ya que es prohibido).

Piscina de olas
Piscina de olas.
Diversión para los niños
Diversión para los niños.

Siguiendo con el itinerario del segundo día, nos dirigimos hacia el complejo turístico JD, llamado así por su fundador Julio Dumaguala. Este sitio tiene un espacio grande donde se realizan los famosos Rodeos Montuvios (suelen abarcar cientos de personas), cuenta con habitaciones –una con jacuzzi incorporado– para hospedarse y un parque acuático; actualmente están construyendo nuevos espacios para la recreación de la gente.

Otro de sus atractivos es una laguna grande donde se puede pasear tranquilamente en bicicleta acuática de cuatro personas. La dueña del lugar –Jimena Dumaguala– dice que a veces las personas se emocionan tanto que terminan lanzándose al agua, en cuyo interior alberga peces de río como Guaija y Vieja. Este sitio también cuenta con un lago en el que se puede pescar artesanalmente peces Tilapias.

Espejo del cielo, una laguna ideal para pasear
Espejo del cielo, una laguna ideal para pasear.
Tilapias
Tilapias.

La última parada de este presstrip es el restaurante (sí, pasamos mucho tiempo comiendo) El Samán, donde su propietario –Eduardo Crespo– tiene también a la venta productos naturales provenientes de su rancho San Jacinto, como la deliciosa mermelada, yoghurt y manjar hechos de cacao, sin faltar obviamente el chocolate 100 % puro, seguidos por los que ya poseen ciertos gramos de azúcar. Cuenta que antes de que su padre iniciara con este negocio, dijo: “Yo voy a hacer algo como a mí me gustaría comer. No por comercial, si no como a mí me gustaría comerlo”.

Una delicia única, y sus derivados son increíblemente deleitosos.
Una delicia única, y sus derivados son increíblemente deleitosos.
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