Sitios arqueológicos del norte de Perú

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El itinerario fue dándose a medida que íbamos llegando a las ciudades, donde a las afueras o cerca de éstas, reposan los sitios arqueológicos que tanto nos han conmovido. Vidas pasadas, historias pasadas, culturas que alguna vez pisaron las mismas tierras que acabamos de dejar atrás. Fuimos en busca de un pasado asombroso y brillante, y acabamos aprendiendo más de la cuenta.


Pirámides de Túcume

“El más grande complejo de estructuras monumentales de adobe en el nuevo mundo, 26 grandes pirámides y muchas otras menores, agrupadas dentro de un sitio sagrado que cubre 500 acres”, fueron las palabras con que Thor Heyerdahl describió al sitio de Túcume, el último pueblo en el mundo que construyó pirámides. Fue abandonado en 1533.

Desde el punto más cercano –Chiclayo– para hospedarse y visitar Túcume, nos dirigimos en una combi (vehículos que cumplen el rol de un colectivo, pero más pequeño) que nos dejó cerca del lugar, una mototaxi completó nuestro trayecto hasta la entrada del museo, donde la información recopilada de esta cultura se aprecia formidablemente. Una vez finalizado el aprendizaje dentro de las tres salas que conforman el museo, empezó la marcha hacia las pirámides.

Un mirador en el Cerro Purgatorio de Túcume.
Algunos sólo llegan hasta ese mirador; no saben lo que se pierden más arriba.

Al cruzar bajo el sol y levantar la mirada, el primer –y quizás único– objetivo que uno se plantea es llegar hasta el mirador del Cerro Purgatorio, conocido también como Cerro La Raya (ubicado a 60 msnm). El anhelo por alcanzar la punta más alta se debe más a la creencia que guardan los campesinos del sector, quienes aseguran que dicho cerro tiene una puerta de ingreso en cuyo interior habita un pueblo entero, un sitio encantado al que no le falta nada, cuentan con agua y jardines; afirman que allí viven los gentiles y demonios.

Una vez arriba, confirmamos que se trataba nada menos que de un mito (aunque nunca se sabe con certeza), sin embargo, la evidencia que era imposible de ocultar radicaba en un panorama alucinante que obsequiaba el cerro a los que ascendían hasta la cima: una vista de 360 grados a gran altura.

A lo lejos, las pirámides de Túcume.
Pirámides de Túcume.
Posando sobre el Cerro La Raya.
En el mirador más alto del Cerro Purgatorio.
Kuélap, la cuidad sagrada

Sólo había escuchado el nombre y observado ciertas fotografías, pero no imaginé que tuviera tanta energía circulando aún por el lugar. Se trata de una antigua ciudadela fortificada construida entre el año 400 y 500 d. C. por la cultura Chachapoyas.

Para llegar hasta acá es indispensable tomar un tour desde la ciudad de Chachapoyas. El trayecto dura aproximadamente dos horas y media, atravesando una carretera sin asfalto –en la mayor parte–, curvas de 90 grados, carriles angostos (siendo doble vía), precipicios sin final, ausencias de barandas y gente ligeramente asustada dentro de la furgoneta. La mejor opción es dormir durante el camino.

Al llegar el frío era eminente, parecía que los abrigos no abastecían. Con el guía empezamos a subir por el camino que nos conduciría a la zona arqueológica de Kuélap. El recorrido se caracteriza por ser leve, aunque una vez arriba el clima varía constantemente. La fuerza con la que golpean los rayos del sol provoca quitarse el abrigo, y a pocos pasos, el viento motiva a colocárselo de nuevo.

Arribamos a la entrada principal por la que hasta hace tres meses era el acceso a la ciudad sagrada (ahora se encuentra en reparaciones). En dicho umbral han hallado piedras en las que se muestran diversos símbolos que incluyen serpientes, rostros humanos y animales con rasgos sobrenaturales. El ingreso lo realizamos por la puerta tres –a pocos metros de distancia–. Mientras que antiguamente por la principal entraba la nobleza, por la tercera se internaban los animales (como llamas).

En la antigua ciudadela fortificada de kuélap.
Entrada principal a la ciudadela fortificada de kuélap.
Murallas enormes a la entrada de Kuélap.
Reforzada con enormes paredes.
Escaleras de ingreso en la puerta tres.
Ingreso puerta tres.

Una vez adentro, transitando por los senderos, observando las antiguas casas y edificaciones, notamos que algunas estaban decoradas con figuras en las paredes, eran hileras de rombo en relieves de forma horizontal; un dato curioso es que guardan gran parecido con el logotipo de la marca deportiva Umbro, pero para los Chachapoyas representaba los ojos de los dioses, que en este caso era el jaguar.

Avanzando hacia la zona sur del sitio, nos encontramos con el Templo Mayor (el más antiguo del lugar), una construcción con forma de cono. En la parte delantera mantiene la imagen tallada del rostro de lo que se cree es una deidad, algunos expertos sostienen que es la más importante de la época, ya que se repite en las piedras de la entrada principal y en la cerámica. A esto se le suma que recientes estudios han revelado la presencia de entierros humanos y sacrificios de animales cerca de sus alrededores.

Antiguas figuras decorativas con semejanzas al logo de Umbro.
¿Logotipo de Umbro?
El Templo Mayor y sus alrededores.
Templo Mayor.
Rostro tallado en la pared frontal del Templo Mayor de Kuélap.
Rostro tallado de una deidad.

En algunos sectores todavía se puede evidenciar restos óseos de la época –bien conservados– que permanecen a la vista de los turistas, sólo hay que introducir correctamente los ojos entre los muros. A pesar que esta fortaleza fue construida hace cientos de años, recién la descubrieron en 1843. En un principio la nombraron la Torre de Babel del Amazonas, aunque desde mucho antes el pueblo de Chachapoyas ya sabía de su existencia, pero no le habían dado la importancia que se merecía.

Antiguos huesos de humanos en Kuélap.
Antiguos restos óseos.
Huaca del Sol y la Luna

En el momento que pusimos un pie en Trujillo, nos llevaron a realizar un tour que catalogamos como “el recorrido arqueológico”, teniendo como primera parada la Huaca –que quiere decir templo– del Sol. Aunque en realidad no fue parada porque nunca nos bajamos, sólo pasamos. El ingreso está prohibido debido a que aún siguen ejecutando excavaciones; los descubrimientos y asombros continúan en este lugar que alguna vez vio, dentro de sus paredes, el desarrollo político y administrativo de la cultura Moche.

Al frente –con el acceso permitido– se encuentra la Huaca de la Luna. Desde 1991 vienen efectuando estudios y excavaciones, todo lo encontrado se exhibe (con sus respectivas descripciones e historias) en el museo que reposa a un costado del sitio. A medida que se realizaban los descubrimientos, algunas tumbas fueron desafortunadamente saqueadas.

La enigmática Huaca del Sol.
Huaca del Sol.
La sorprendente Huaca de la Luna.
Huaca de la Luna.

Lo peculiar de esta Huaca, aparte del impresionante arte que poseen sus paredes (no cabe duda que los Moche sabían lo que era pintar un verdadero mural utilizando sólo la mezcla de óxido de minerales, sal y carbón para darle color), radica en su construcción: un templo encima de otro.

Es decir, primero construyeron uno, y al cabo de 100 años –es lo que se estima– fue tapado con todas sus pertenencias y ofrendas dentro, para proceder a construir uno completamente nuevo. Y así continuaron hasta llegar al templo número cinco; cumpliendo con los más altos estándares de la arquitectura para que cada edificación soportara los golpes de los sismos sin ningún problema. No existía conexión entre cada piso, una vez que el templo anterior quedaba cubierto, perdía todo tipo de vínculo con la vida en la tierra.

Arte en los antiguos murales de la Huaca de la Luna.
Murales pertenecientes al piso tres y cuatro.
Rostro pintado en uno de los murales de la Huaca de la Luna.
La sutileza en el arte.
Interiores de la Huaca de la Luna.
La perfecta arquitectura.

¿Por qué no hubo un sexto templo? Se piensa que la población se desorganizó, dejaron de creer en sus dioses por las distintas desgracias que sufrieron –como inundaciones–. Incluso efectuaron sacrificios humanos con la esperanza de cambiar su suerte, pero nada ocurrió, abandonaron el lugar decepcionados de sus dioses. Es por eso que en las paredes del templo tres y cuatro (que tienen cerca de 1,700 años) se observan caras con expresiones de felicidad y otras con enojo; se afirma que esto representa las circunstancias y diferentes etapas que vivieron.

Hace varios años, unos buscadores de tesoro excavaron loca y profundamente hasta toparse con el templo uno, destruyendo todo y tapando el templo cinco con la tierra que fueron sacando. Al retirar mucho después los escombros, los arqueólogos descubrieron una reliquia maravillosa; nada menos que una enorme pared escalonada, perteneciente al último templo, con figuras talladas y pintadas.

Sorprendente pared que permaneció oculta; Huaca de la Luna.
Pared escalonada del templo cinco.
Figuras talladas y pintadas en la gran pared escalonada.
Esta foto no podía faltar.
Figuras significativas; Huaca de la Luna.
Otras figuras representativas a un costado de la pared escalonada.

Hasta el año 98 estuvo cubierto; quién hubiera imaginado que detrás de tanta tierra estuviera este vestigio escondido, no hay mal que por bien no venga, dijo la guía. Y detrás de esta gran pared existe otra, de seguro igual de hermosa que corresponde al templo cuatro.

Qué curioso que las excavaciones en la Huaca de la Luna iniciaron debido a que accidentalmente descubrieron uno de los murales. Para explorar y revelar estos sitios arqueológicos se necesita de mucho dinero, actualmente el mayor porcentaje del presupuesto proviene de fundaciones y empresas privadas. Por tal motivo la falta de fondos deja a la Huaca del Sol con bastantes áreas sin investigar, ¿cuánta historia habrá bajo tierra? O ¿acaso será mejor dejar estas reliquias intactas?

Huaca Arcoíris y Chan Chan

Luego de almorzar, nos dirigimos hacia la pequeña Huaca Arcoíris, en el pasado formó parte de Chan Chan, pero en la actualidad ha quedado aislada. Algunos arqueólogos la llamaron Huaca Dragón y Huaca Dorada. Lo característico de este templo es su aparición en el billete de 20 soles.

Perteneció a la cultura Chimú, quienes fueron excelentes ingenieros hidráulicos para su época, dejaron canales de agua que continúan utilizándose hasta el día de hoy, claro que los han modernizado, pero siguen siendo los mismos.

Reluciente Huaca Arcoíris.
Huaca Arcoíris.
Huaca Arcoíris y su loma para subir al segundo nivel.
Camino hacia el segundo nivel.
Antiguas figuras en relieve.
Figuras en relieve.

Chan Chan se convirtió en el siguiente destino. De los 10 templos, sólo uno está habilitado al público para visitar. En el interior apreciamos en primera instancia la Plaza Grande, donde la gente de la época se reunía para intercambiar productos o para presenciar ceremonias.

Cuando el líder que gobernaba moría, se lo enterraba con todos sus sirvientes (quienes vendrían a ser como ministros en la actualidad) para que fueran juntos hacia el inframundo. Ellos –los Chimú– consideraban la muerte más valiosa que la vida.

Y al igual que las Huacas de la cultura Moche, este sitio arqueológico cuenta con paredes altamente resistentes ante cualquier movimiento sísmico, ni el terremoto más fuerte que golpeó a la ciudad de Trujillo alrededor del año 1619 pudo causarle algún daño.

Plaza Grande en Chan Chan.
Plaza Grande.
Pasillos en el interior del templo de Chan Chan.
Pasillos del templo.
Espacios amplios dentro de Chan Chan.
Amplios espacios dentro del templo.
Figuras decorativas dentro de Chan Chan.
Figuras decorativas.

Sin embargo, advertimos a varios trabajadores parados sobre escaleras de madera, arreglando determinados puntos de la muralla con la finalidad de que, en un futuro, la parte alta no se desplome. También era evidente la reconstrucción en ciertas áreas del templo con el objetivo de protegerlo y evitar su deterioro. A pesar que las excavaciones iniciaron en los años 50, todavía existen muchos metros cuadrados que proclaman ser inspeccionados.

Pozo con vegetación dentro de Chan Chan.
Un pozo con vegetación fue lo primero que hicieron; el manejo del agua (cultivar plantas de Totora).

Estos fueron los sitios arqueológicos que visitamos en el norte de Perú, sabemos que existen muchos más y esperamos conocerlos en otra ocasión, como el caso de la ciudad de Cajamarca que lamentablemente tuvimos que saltarla, pero eso nos da la oportunidad de volver a viajar por este sorprendente país. La próxima parada son las ruinas de Machu Picchu.

Para ver más fotos de Túcume, Kuélap, Huaca del Sol, la Luna, Arcoíris o Chan Chan, sólo haz clic sobre los nombres.

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8 Comments

  1. Que buena iniciativa companeros! Rompiendo paradigmas y expandiendo la conciencia! Buena camino…

    • Hola chicos! Huaráz sí pudimos conocer, pero las ruinas de las que hablan no =/ Será para una próxima ocasión. Saludos.

Gracias por tu comentario, lo apreciamos mucho.

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