Apostar por los sueños

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Cada persona tiene metas y objetivos, proyectos por realizar, sueños por cumplir. Es desacertado pensar lo contrario, ya que todos vinimos al mundo con un propósito específico, ¿ya descubriste el tuyo?


A pocos días de emprender el gran viaje (240 días fuera del país, según lo estimado, aunque nunca se sabe) empiezan a surgir ciertos síntomas de nerviosismo e intranquilidad. Pensábamos que los habíamos superado, pero al parecer vuelven cuando se planifica un nuevo trayecto, sobre todo si es diferente a los anteriores.

Dejaremos atrás tantas cosas con el fin de perseguir nuestros sueños. Dedicarnos a viajar es lo que más anhelamos en este instante, sobretodo alcanzar un equilibrio perfecto que nos permita vivir de esto.

Ahora mismo trabajamos en diseño gráfico y fotografía; nos gusta, sin embargo, soñamos con poder subsistir únicamente de los viajes. Tener la consigna de escribir acerca de un lugar, buscar la historia que hay en algún pueblo olvidado, tomar las fotos desde una perspectiva diferente, viajar de un lugar a otro con el objetivo de documentarlo todo.

Poseer este estilo de vida conlleva grandes sacrificios, eso lo tenemos claro, pero es posible. Estamos recién empezando, aún es una actividad que no genera dinero, pero gracias a las ganas que le hemos puesto, varias puertas se nos han abierto; mediante el blog hemos conseguido invitaciones a dos blogtrips, tenemos un sponsor, personas de otros países nos escriben y sabemos que en algún momento podremos vivir netamente de los viajes. Para nosotros esto representa un buen comienzo, creemos manejarlo bien (de algo tienen que servir las malas noches), por lo que estamos apostándolo todo.

Es un estilo de vida que se encuentra fuera del sistema, no trabajamos en una empresa, no hay jefes –cumplimos todos los roles–, no hay utilidades ni bonificaciones a fin de año que faciliten la compra de un auto o una casa más grande. Eso no nos interesa ahora, tampoco nos rompemos la cabeza en idear qué haremos cuando lleguemos a viejos, nuestros pensamientos se centran en el presente, queremos apostar por nuestro sueño porque lo sentimos y vemos muy factible. Si otros lo han logrado, ¿por qué nosotros no?

Atardecer desde la montaña.
Vivir la vida; viajar la vida.
Chocarse con la realidad

Hay un pensamiento errado que habita en la atmósfera de mi país, y no se refiere únicamente a los viajes, abarca diversos temas que van desde los deportes hasta los estudios. Desde pequeño he escuchado a mucha gente decir que los mejores en tales disciplinas habitan en otros lugares, “aquí nadie puede vivir de eso, y quienes lo hacen sólo es por algunos años, después caen en la bancarrota”, sea que se refieran al futbol, la música, moda, el surf o incluso carreras universitarias poco tradicionales.

Por suerte en los últimos años han existido personas que lograron demostrar lo contrario, y lo mismo pretendemos conseguir con los viajes. Quizás sea cierto que al inicio no lo veamos como un trabajo rentable (es posible que únicamente sean gastos, o mejor dicho, inversiones), pasaremos por un sin número de sacrificios, pero poco a poco se volverá realidad este sueño.

Hasta entonces no nos importa combinar los viajes con trabajos temporales (sean de redacción, diseño, fotografía u otra rama, estamos dispuestos a probar cosas nuevas). En esto hallamos la felicidad, la alegría que sentimos al levantarnos cada día con la idea de descubrir y hacer algo nuevo, es inexplicable. Preferimos andar con una gran maleta en la espalda –avanzando hacia nuevos destinos–, en lugar de regañar camino a la oficina por el simple hecho de acostumbrarnos a mantener un sueldo a fin de mes. Si te gusta, no está mal, pero recuerda que es ilógico permitir que un puesto estable reemplace tus sueños.

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