Una experiencia sobre rieles, viajando por la Ruta de los volcanes

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Permaneció abandonado durante mucho tiempo, incluso ciertas líneas férreas desaparecieron gracias a las construcciones de casas, avenidas y calles que se levantaron encima. La experiencia de viajar sobre el emblemático tren que conectaba la Costa con la Sierra ecuatoriana, había quedado en el olvido, hasta hace pocos años.


Nuestra travesía empezó desde la ciudad de Quito, en la antigua estación ferroviaria de Chimbacalle, eran cerca de las 8:30 AM y nos preparábamos para embarcar en el nuevo convoy que ofrecerá la empresa Tren Ecuador a partir del cinco de junio; sí, junto a otros invitados fuimos los primeros en subirnos a este moderno ferrocarril, adecuado con ventanas panorámicas que muestran un desfile de volcanes, 10 en total, entre los que constan el Pasochoa, Rumiñahui, Corazón y los Ilinizas; con un poco más de suerte hubiésemos observado el Cotopaxi, el clima no nos favoreció lo suficiente, pero de todas maneras el paisaje por el que atravesamos era digno de admirar y ser fotografiado.

paisaje con montaña despejada
Volcán Pasochoa.
un gran nevado con el cielo despejado
Volcán Corazón.
volcán nevado con árboles debajo
Los Ilinizas.

Han pasado más de 100 años desde que el expresidente Eloy Alfaro hizo el viaje inaugural en el tren que lo trasladó de Quito a Yaguachi. De aquella travesía se conserva hasta ahora el oficio de los brequeros, hombres dispuestos a manejar los frenos y realizar señales (auditivas y manuales) para comunicarse con el maquinista. Dependiendo del movimiento de las manos, el significado varía: de un lado al otro, “continúen, todo está bien”; brazo extendido por completo, “alto total”; moviendo el brazo desde atrás, “a toda velocidad”; y resonar un silbato corto al llegar a la estación, “ajustar frenos”.

Contar con los brequeros era de suma importancia debido a las pendientes pronunciadas. En el nuevo convoy nos acompañaron algunos de ellos, su misión consistía en permanecer atentos para que todo marchase con normalidad, sin operar los frenos mecánicos a pesar de que nos encontrábamos en la vía original (por la que circulaba el tren en 1908) que conserva el mismo trazado.

La primera parada fue en la estación de Tambillo, son tres en total y cada una posee su propia cafetería, administrada directamente por la gente de la comunidad, ocasionando así que cada centavo dejado por los turistas sea netamente para beneficio de ellos. Asimismo, todas tienen su plato típico de sabor inigualable, en este caso se trataba de la deliciosa empanada de viento.

tren ecuador bajo la lluvia
Puede que llueva.
señor mayor viendo por la ventana del tren
Pero siempre hay un enorme paisaje que contemplar.

La estación de Machachi se convirtió en la segunda, allí fuimos testigos (algunos incluso partícipes) de un baile folclórico muy llamativo y tradicional. La tercera y última parada se la efectuó en el Área Nacional de Recreación el Boliche, donde atravesamos el sendero Quishuar –30 minutos de duración–.

Mujer haciendo una danza folclórica con sus trajes típicos
De pasito en pasito.
Bailando tradicionalmente con una bandera y llevando cuernos
Interpretando su papel.
personas bailando con sus trajes típicos
Baile folclórico.

El frío se hizo presente en este punto alto –3,550 msnm–. Junto con nuestra guía caminamos bajo enormes árboles endémicos, otros introducidos, plantas medicinales y de carácter formativo para los niños –la ortiga–, mientras nos informaba sobre las propiedades de éstas, nos recordaba la importancia (o más bien el deber que tenemos) de conservar los ecosistemas. Avanzamos hasta conocer unas agradables cabañas donde, sólo por USD $5.00, se puede convivir una noche con la naturaleza y apreciar una cantidad infinita de estrellas.

Animales de lana adaptados al frío
Aquí habitan varias alpacas y llamas, están acostumbradas a los turistas.
Grandes árboles con una escalera de madera
Similar a un bosque encantado.
Pinos dentro de un clima frío
Enormes pinos, son árboles introducidos.
El Retorno

Había llegado la hora de despedirnos del tren para regresar a la cuidad en un cómodo bus que, primero, haría nuevamente una parada en Machachi, una sorpresa culinaria esperaba por nosotros. Pero antes, a un costado del camino, se hallaba el Centro de Operaciones Espaciales, donde hasta 1981, funcionaba como estación de la NASA; a esta altura la atmósfera es menos densa y se encuentran alejados de los polos, lo que ayuda a evitar la interferencia de los campos electromagnéticos.

El autobús bajó la velocidad hasta detenerse por completo, descendimos de él y frente a nosotros estaba la hostería La Estación. En el interior nos recibieron con un exquisito almuerzo que nos dejó sin palabras, al igual que la decoración de esta antigua casa del siglo pasado, cuyos memorables artefactos bien conservados, la convierten también en un prestigioso museo.

Estación espacial en medio de las montañas
Centro de Operaciones Espaciales.
Bebida alcohólica en vaso pequeño, conocida como agua ardiente
No podía faltar el canelazo.
Muñecas de porcelana antiguas de colección , colocadas en un cuarto
Colección de muñecas de porcelana, la madre de la propietaria tenía un total de 180.
Corredor de casa antigua al aire libre
Hostería La Estación, una casa-museo con 146 años de antigüedad.

En un momento determinado nos obsequiaron un grato discurso por parte de la propietaria actual ­–la señora Gladys–, ella pertenece a la cuarta generación de la familia que se estableció en estas tierras, de las cuales su mayor encanto se encuentra igualmente en su granja, ubicada a escasos metros, donde habitan caballos provenientes de Inglaterra y Bélgica, ponis, llamas, avestruces, búfalos, gansos de cuello corto, conejos, ovejas y el famoso “Pepe”, un chivo de los Alpes suizos.

Todos ellos formaban un atractivo panorama, se los veía contentos con las visitas, quizás se deba a que los cuidan como parte de la familia. A más de permanecer en contacto con los animales, lo más sorprendente del lugar es escuchar con atención la historia (narrada por los encargados del sitio) que esconde cada especie de planta que crece en la granja. No hubo nadie que se alejara con la intención de perderse el relato.

Hermoso caballo sobre el campo
Caballo traído de Inglaterra.
Hombre sosteniendo una hermosa planta en la mano
Planta endémica con forma de colibrí.
Pato en el agua del lago
Nadando feliz, mostrando su coronilla.
Chivo viendo hacia el frente con grandes cuernos
El famoso chivo de los Alpes suizo, no permitía que nadie se le acercara.
Avestruces comiendo con la boca abierta
Avestruces, se las pueden alimentar.
Ganso de cuello corto parado firmemente
El jefe de la manada, vigilando sigilosamente.

De seguro nuestros abuelos viajaron por estas mismas rutas, cuyas rieles fueron construidas con el propósito de unir al país y convertir un viaje que podía tardar 15 días a caballo (si carecías de dinero, lo realizabas a pie), a 15 horas sobre una locomotora. Más que un paseo, es una experiencia imborrable en medio de paisajes con grandes volcanes, lo que verás desde el interior del vagón, no lo podrás apreciar en ningún bus, carro o avión. Anímate, viaja en tren y revive la historia.

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Datos Adicionales:

⊕ Costos: Tren estándar; USD $50.40. Tren plus; USD $67.20
⊕ Horario: 08:15 a 16:50
⊕ Distancia: 59 Km
⊕ Frecuencia: Sábado, domingo y feriados
⊕ Qué llevar: Ropa bien abrigada, zapatos muy cómodos, dinero en efectivo, gorros y cámara.
⊕ Cuándo ir: Dicen que la mejor época es julio y agosto, pero todo momento es bueno para hacer un paseo diferente.

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