Colonia del Sacramento

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Un paseo que te transporta a una época pasada, desde su infraestructura hasta sus calles empedradas, así se presenta Colonia, una ciudad a la que dedicarle un día no es suficiente.


Arribamos a Colonia del Sacramento a través del Río de la Plata, desde el Puerto Mendoza (cerca del barrio La Boca, en Buenos Aires), en un barco operado por la empresa Colonia Express. Vale destacar que si adquieres los boletos con días de anticipación, el costo será más económico.

Nosotros acudimos directamente a las oficinas en la capital argentina, junto a la asistente que nos atendió, fuimos buscando en su computadora los días más baratos. Si cuentas con disponibilidad, saldrás beneficiado. Un día antes de nuestra fecha, el precio era casi el doble, un día después, era impagable para nuestro presupuesto.

Cuando nos embarcamos nos dimos cuenta de lo cómodo que era la embarcación. Nuestros asientos se encontraban en el segundo piso, las mochilas grandes viajaron amontonadas en los guarda equipajes de la planta baja y comimos sándwiches de queso preparados antes de salir.

Teníamos dos más guardados junto con frutas y cervezas en lata que nos regalaron. Error nuestro fue olvidarnos que cruzaríamos por la aduana, nos despojaron de todos los alimentos que llevábamos a excepción de los sándwiches. No los notaron y fue una suerte grande porque era lo único que contábamos para almorzar.

Existen muchos restaurantes en Colonia, pero al ser un sitio turístico (sobre todo en el barrio histórico), los precios se adaptan para dicho público. Hay negocios que cuelgan letreros con los valores en pesos uruguayos, dólares y reales; no siempre al mejor cambio.

Calles de Colonia del Sacramento.
Calles empedradas.
Barrio antiguo de Colonia del Sacramento.
Casco histórico.

La ciudad fue fundada en 1680 por Portugal, antiguamente se mantuvo como un enclave comercial y militar, protagonista de una disputa histórica entre dicho país y España. Desde el 06 de diciembre de 1995, Colonia fue declarada Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Apenas uno ingresa caminando, divisa a la distancia la reconocida Puerta de la Ciudadela, también llamada Portón de Campo, construida en 1745, es el primer sitio que se muestra para visitar y es el referente que marca la entrada al casco antiguo de Colonia del Sacramento.

Con sólo cruzar el puente, te trasladas a otra época. Es la mejor bienvenida que pudieras recibir, una entrada con cañones expuestos y construcciones coloniales invita a recorrerla a pie. Cuando dijimos que vendríamos a Colonia, nos aseguraron que en un día la conoceríamos completamente.

Portón de Campo en Colonia del Sacramento.
Puerta de la Ciudadela.
Cañones antiguos.
Cañones antiguos.

Se equivocaron, los callejones del barrio histórico poseen tantas historias que merecen ser transitados a paso lento, sin apuros. Habíamos venido por una noche y nos quedamos tres. Cruzar la muralla fue solo el comienzo.

Cada rincón posee un encanto particular, sin embargo, la calle más emblemática de Colonia sin duda alguna es la Calle de los Suspiros. Varias historias discurren acerca de su tan llamativa popularidad y el origen de su nombre. Una consiste en que siglos atrás, los presidiarios que pasaban por este sector, emanaban suspiros antes de ser ejecutados.

Otros afirman que los suspiros eran lanzados por los hombres que veían a las cortesanas apoyadas en estas antiguas paredes. Incluso aseguran que al ser una calle en pendiente, el viento circula de tal forma que emite un sonido similar al de un suspiro.

Calle emblemática de Colonia del Sacramento.
Calle de los Suspiros.

Sea cual sea la historia real, lo cierto es que esta calle estrecha, cubierta de piedras y rodeada por pintorescas casas construidas en 1700, tiene toda una magia, por lo que se considera imperdible dejar de visitarla y caminarla de esquina a esquina.

Existen otros sitios importantes para conocer en Colonia como el Bastión de San Miguel, El Faro (es posible subir hasta la parte alta y tener una vista panorámica de la ciudad por sólo $25 pesos uruguayos –USD $0,83–), las paredes de edificaciones del siglo pasado ubicadas junto al Faro, los museos y el puerto.

Bastión de San Miguel en Colonia.
En un rincón del Bastión de San Miguel.
Faro de Colonia.
El Faro.
Pescando en la playa de Colonia.
Pasar el rato frente a la playa.

La Plaza Mayor, conocida también como la Plaza 25 de Mayo, se encuentra en el corazón del casco antiguo. Cuando caminamos junto a ella, con las mochilas a cuesta, vimos a varios artesanos instalados en un pasaje natural bajo los árboles. Sabiendo que Uruguay era caro, quisimos colocarnos allí para vender postales y así tener un dinero extra, sería la primera vez que lo haríamos.

Preguntamos a un chico y nos dijo que lo habían invitado, él nos condujo hacia otra artesana que a su vez nos presentó al “dirigente” de ellos, el encargado de ubicarlos en cada puesto. Nos dimos la mano y dijo que los policías sólo permitían hasta cierta cantidad de personas, ya que prohibían este tipo de ventas en el barrio histórico, aunque aseguró que no habría problema en sumar a dos más.

Plaza 25 de Mayo en Colonia.
Plaza Mayor.

Todo marchaba bien hasta que se manifestó una señora mayor, nos lanzó una mirada poco amigable y las primeras palabras que nos dirigió fue: “Y ¿ustedes qué venden?”, “Tenemos postales de nuestros viajes”, le contestamos con una sonrisa. “Pero eso no es hecho a mano, aquí todos vendemos cosas hechas por nosotros mismos”, “Sí, son fotos que nosotros mismos tomamos e imprimimos, son imágenes similares a las que tiene en los imanes”.

Claro, ella tenía imanes con fotos típicas de Colonia, era la única que vendía tal recuerdo (los demás ofrecían pulseras, collares, muñecos, anillos, etc.). Nos respondió sin coherencia y secamente: “Estas fotos las pego yo, es un trabajo hecho a mano”.

Era evidente que no estaba conforme con nuestra presencia, sin insistir más nos alejamos, al parecer ella tenía voz de mando sobre el resto de los artesanos. Aún así disfrutamos de caminar sobre las calles alrededor de la plaza cubiertas por hojas de Jacarandá.

Jacarandá sobre calles de Colonia.
Hojas de Jacarandá.

Colonia se presta para caminarla a paso lento, en especial el casco histórico. No hay que perder la oportunidad de comer, por lo menos una vez, en uno de sus restaurantes típicos, fotografiar sus autos antiguos que circulan con normalidad y ver una puesta de sol sobre el río.

Autos antiguos en Colonia.
Reliquias sobre ruedas.
En la playa de Colonia.
Frente al Río de la Plata.

TOMAR EN CUENTA:

Alojamiento
Conocimos un chico que a su vez nos recomendó a su amigos Andrea y Luis, quienes cuentan con un camping. En realidad es el patio de su casa, frente a una playa libre de turistas. Tiene baño, cocina y buena onda. El lugar es muy rústico y se encuentra alejado del centro de Colonia, ideal para desconectarse, ya que no hay wifi. Precio: $200 pesos uruguayos (USD $6.66) por persona.

Hostel El Español. Al parecer es el único de su categoría. Una habitación compartida cuesta $320 pesos uruguayos (USD $10.66) por persona. Tiene todo lo bueno que un viajero necesita y está ubicado cerca del barrio antiguo.

Cambiar dinero
El mejor sitio para cambiar dólares es en una casa de cambio frente a la intendencia de la ciudad.

Restaurantes
La Mia Pizza. En nuestra opinión, es el lugar más rico y económico para comer en Colonia. Había una promoción que consistía en una pizza grande por $200 pesos uruguayos (USD $6.66).

Si se busca fuera del casco histórico, es posible encontrar verdulerías y tiendas más económicas, como un local de panchos (hot dogs) a las afuera, cuya promoción engancha hasta a los vegetarianos.

Cuándo ir
Nosotros fuimos en diciembre y el clima estuvo perfecto, el calor no era mortal y las calles llenas de hojas caídas de Jacarandá nos fascinaron.

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