Un paseo hacia el pasado

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Quito es una ciudad que vibra con cada paso que das, se requiere de varios días para captar su esencia cultural, artística y natural al cien por ciento. En esta ocasión nuestra visita a la capital del Ecuador fue sólo por tres días, de los cuales en uno tuvimos la oportunidad de recorrerla. Decidimos ir a conocer el centro histórico de la urbe, es decir, el Quito antiguo.

Una loma con puestos de comercio en ambos lados, es la entrada principal a este emblemático lugar, que luego de subirla, nos presenta cara a cara a la Plaza de la Independencia, conocida también como Plaza Grande, nadie puede escapar de la atención que generan las majestuosas obras y monumentos que allí se encuentran, como la Catedral Metropolitana (desde 1995 se la conoce como Catedral Primada de Ecuador), el Palacio Arzobispal, el monumento a los Héroes del 10 de Agosto de 1809 que resalta en pleno centro de la Plaza, recordándonos el Primer Grito de Independencia Hispanoamericana (razón por la cual la ciudad lleva el lema de “Luz de América”), realizado heroicamente por estos próceres, de los cuales 32 fueron encarcelados y posteriormente masacrados por el dictamen de Ruiz de Castilla el 2 de agosto de 1810.

Subiendo la loma para entrar al Quito Histórico.
Subiendo la loma para entrar al Quito Histórico.
Pileta central junto con la Catedral Metropolitana de fondo.
Pileta central junto con la Catedral Metropolitana de fondo.
Palacio Arzobispal.
Palacio Arzobispal.
Monumento a los Héroes del 10 de Agosto.
Monumento a los Héroes del 10 de Agosto.
Dedicado a los próceres de la independencia ecuatoriana.
Dedicado a los próceres de la independencia ecuatoriana.

El Palacio de Carondelet también se halla a un costado de la Plaza, con sus altos pilares y la gran bandera ecuatoriana flameando en lo alto, es la sede del Gobierno y el lugar donde han residido los Presidentes de la República. Conocida siglos atrás como el Palacio Real de Quito. Según cuenta la historia, quien le puso como nombre Palacio de Carondelet fue Simón Bolívar, ya que se sintió conmovido por el grandioso estilo de la construcción mandada a elaborar por el presidente de la Real Audiencia de Quito de 1797,  Francisco Luis Héctor Barón de Carondelet.

Es común que los turistas ingresen al Palacio (actualmente cumple también el rol de museo) para conocer de cerca toda su estructura e historia que alberga dentro, no tiene ningún costo, sólo hay que separar un turno con la cédula de identidad; de mala suerte, el único horario que quedaba disponible aquel día era muy tarde para nuestra estancia en el centro.

Seguimos recorriendo las calles antiguas hasta que fuimos a parar en una muy particular, es una calle artesanal y pintoresca que guarda algunas de las costumbres y tradiciones de los quiteños. Se llama Calle de La Ronda y nos recibe con un juego clásico: El borracho, consiste en pararte y dar cinco vueltas, para luego ­­–tratando de mantener el equilibrio– lanzar 3 arandelas a unas botellas colocadas como pinos de bolos. Con Andrea jugamos y ambos pudimos atinar a una sola.

Palacio de Carondelet.
Palacio de Carondelet.
Calle del Algodón.
Calle del Algodón.
Plaza San Francisco.
Plaza San Francisco.
Colorida Calle Merced.
Colorida Calle Merced.
Calle de La Ronda.
Calle de La Ronda.
Aquí todas las puertas están abiertas.
Aquí todas las puertas están abiertas.

Otro de los juegos es el Trompo, los chicos encargados de explicar las características y reglas, te brindan uno para que puedes tirarlo sobre una pequeña tabla de madera, confieso que ni al tercer intento logré hacerlo girar –Andrea sí pudo–, habían niños que con toda la facilidad del mundo hacían que el trompo dé vueltas en el piso, incluso algunos realizaban trucos moviendo la piola como látigo.

Frente a este entretenido juego, se encuentra la Juguetería Zabalartes, donde los trompos, yo-yos, baleros, platillos voladores y muñecos de madera resurgen del tiempo, son juguetes que ya no se encuentran en cualquier tienda y nos recuerdan la manera en que nuestros padres o abuelos se divertían. Aunque todos provienen netamente de la madera, cada pieza que fabrica el señor Zabala es única e irrepetible.

Sin gravedad.
Sin gravedad.
Familia de trompos reunida en Zabalartes.
Familia de trompos reunida en Zabalartes.
Para asomarse todo el día.
Para asomarse todo el día.

Hay más juegos en medio de la Ronda, así como también hay una villa que hace el papel de escuela, denominada la Escuela Quiteña, donde al ingresar, vemos a un señor trabajando concentradamente, utilizando una especie de martillo con un clavo grande entre sus manos sobre una mesa, sin levantar la mirada, hasta que nos observa. “Vengan, pasen”, nos dice, y al saludarnos, notamos que se encuentra creando piezas artísticas en oro, plata, bronce y cobre; se trata de Germán Campos Alarcón, cuyo oficio en la Orfebrería se resume en tres palabras: tradición, perseverancia y perfección.

Cuenta que su abuelo –Fernando Campos Rodríguez– lo ejercía, de la misma forma en que se dedicaba a la platería, música y agricultura cuando vivía en el pueblo Calpi (ubicado en la provincia de Chimborazo). Las piezas que Germán –más conocido como “El Orfebre”– diseña son bajo pedido, sus clientes frecuentes suelen ser los turistas o las iglesias. La técnica que usa es la de repujado en estilo arqueológico, colonial y contemporáneo. A pesar de ver esta actividad como una pasión, Campos afirma que el oficio se está perdiendo al haber poca salida de trabajo: “De amor no es suficiente, yo no quiero ser millonario, pero sí sustentarme”.

Un arte clásico.
Un arte clásico.
"El Orfebre" y la Virgen de Quito (de Legarda).
“El Orfebre” y la Virgen de Quito (de Legarda).

Dentro de esta escuela también se hallan otras profesiones como la Forja artística y la Talla en madera, pero nuevamente aparece el factor tiempo, la disponibilidad con la que andábamos era poca, Quito es enorme y atrayente, tiene una magia que incita a quedarse sin importar perder el vuelo de avión. Sabemos que pronto regresaremos para recorrerla de punta a punta e incluir en nuestro itinerario la visita a la Mitad del Mundo.

Callejón al final de La Ronda.
Callejón al final de La Ronda.
Panecillo.
Panecillo.
La Ronda, un espacio de arte popular.
La Ronda, un espacio de arte popular.
Iglesia de San Agustín, iniciada cerca de 1580.
Iglesia de San Agustín, iniciada cerca de 1580.
Callejón de paraguas
Callejón de paraguas.
Una de las tantas villas coloridas.
Una de las tantas villas coloridas.
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