Acampar en el Quilotoa

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Hay lugares que se deben visitar más de una vez en la vida, el Quilotoa es uno de esos. La experiencia de dormir frente a su orilla, no tiene comparación.


Fecha del viaje: febrero 2017
 Mira el video al final del post

Después de haber permanecido tres meses en casa, en la misma ciudad, aprovechando únicamente algunas escapadas a la playa, decidimos que ya era tiempo de visitar un lugar que no hayamos ido antes.

Teníamos una lista de sitios pendientes dentro del Ecuador, y el Quilotoa estaba entre los cinco primeros. Pusimos fecha, desempolvamos las bolsas de dormir, préstamos una carpa (la de nosotros se perdió en una ruta de Argentina) y preparamos las mochilas. No nos íbamos a conformar con sólo observar la laguna, queríamos bajar hasta su orilla y amanecer allí al frente.

La noche anterior nos abastecimos con snacks, galletas, frutas, agua y barras. Dejamos todo listo y programamos el despertador a las 05:20 Am, deseábamos aprovechar el día y tener el tiempo necesario para caminar por los alrededores del Quilotoa.

A las 6:30 Am estábamos embarcados en el bus que nos llevaría hasta la ciudad La Maná. Llegamos cerca del medio día, nos habían dicho que desde allí debíamos tomar otro bus hasta el pueblo de Zumbahua, pero la cooperativa estaba a más de cuatro cuadras del terminal.

Caminamos hasta allí, las personas nos recomendaron ir en taxi, pero teníamos ganas de estirar las piernas, quizás si hubiéramos llegado antes, alcanzábamos a subirnos al bus. El siguiente tardaría media hora en salir y todos los boletos ya estaban vendidos; aunque no hace falta mencionar que ya estábamos acostumbrados a viajar de pie.

Al igual que nosotros, habían más personas que deseaban viajar parados. Un chico de la empresa nos ayudó a conseguir asientos. “Yo los cotejo, yo los cotejo”, nos repetía hasta que en medio de tanta gente logramos subir y sentarnos. Entre la gente que se acomodaba y los que no sabían dónde guardar sus bolsos, el bus terminó saliendo a la 1:00 Pm. Y a las 3:00 Pm nos bajamos en Zumbahua.

Desde el pueblo tomamos enseguida una camioneta / taxi que, por un dólar por persona, nos llevó en 15 minutos hasta el sector del Quilotoa. La entrada era gratuita, en lo único que gastamos fue en almorzar y comprar más agua; aún nos faltaba descender hasta la laguna.

Era el primer encuentro y la vimos a lo lejos, tan quieta, desde lo alto del mirador, pero la sentíamos tan cerca. Las nubes se hicieron a un lado sin protestar. Después de haber visto cientos de fotos, nada se comparaba a verla allí en persona. Queríamos tocarla, así que empezamos a bajar.

Laguna del Quilotoa en Ecuador.
Vista del Quilotoa.
Beso frente a una laguna.
Nada mejor que compartir el paisaje.

El descenso no fue complicado, el suelo era de tierra y arena, no estaba resbaloso a pesar de que garuó en una parte del trayecto. En total demoramos una hora hasta llegar a la orilla, el tiempo puede ser menos, pero nosotros parábamos cada tanto a sacar fotos.

Llegar al Quilotoa.
Parada de “cuando descubres un nuevo lugar”.
Viendo el paisaje del Quilotoa.
Nuestro amigo Roberto contemplando la laguna.
Descendiendo al Quilotoa.
Descenso a la laguna.

Durante un momento nos sentamos a solas con semejante regalo de la naturaleza. Desde el pequeño muelle, podíamos darle toda la vuelta a la laguna con los ojos. Tuvimos que interrumpir nuestro encuentro para armar la carpa y acomodarla cerca de la orilla antes que desapareciera la luz del sol.

Aunque el frío era tolerable, nos abrigamos por completo, incluyendo guantes y gorro. Nos colgamos las cámaras y buscamos el mejor ángulo para capturar el cielo estrellado. Ni una nube se interpuso ante nuestro paisaje nocturno, podíamos haber estado toda la noche contemplando las estrellas, pero el cansancio nos venció.

Orilla del Quilotoa.
Terminando el día.
Fotos nocturnas en el Quilotoa.
La noche en el Quilotoa.
Noche estrellada en el Quilotoa.
Cielo estrellado.

Entramos a la carpa para dormir tranquilamente, habían pocas personas acampando esa noche (cinco carpas en total), el silencio era perpetuo, hasta que en un momento los perros que estaban allí (uno nos había acompañado durante el descenso) comenzaron a ladrar y no pararon hasta la madrugada. Aún así pudimos dormir sin mayores complicaciones.

Hubo una leve lluvia que ni la sentimos, nos dimos cuenta cuando amaneció y vimos la carpa mojada por fuera. La laguna nos dio los buenas días mientras desayunábamos frutas sentados frente a ella. Caminamos por los alrededores pero no tuvimos tiempo de treparnos en el columpio. Debíamos regresar a Guayaquil y todavía nos esperaba una empinada y agotadora subida.

Camping en el Quilotoa.
La mejor forma de despertarse.
Al borde del Quilotoa.
A punto de nadar?
En la orilla del Quilotoa.
No queríamos irnos.

Mientras ascendíamos, nos quitamos, una por una, las capas –de abrigo– que llevábamos encima. No sentíamos frío porque el sol apuntaba con fuerza hacia el sendero. Parábamos para tomar aire, tomar agua y comer algún snack, así teníamos fuerzas para continuar tomando fotos. En menos de dos horas ya estábamos arriba, muy agotados, pero contentos por la experiencia.

Una vez más contemplábamos el Quilotoa frente a frente desde el mirador. Le decíamos adiós con la promesa de volver algún día para quedarnos más de una noche y recorrer las cinco horas que completan el sendero que la rodea desde la parte alta.

Reflejo en la laguna del Quilotoa.
Últimos retratos del Quilotoa.
Camino al Quilotoa.
Personas que bajan a diario a la laguna.
Caballos en el Quilotoa.
Ellos también hacen el recorrido todos los días.

TOMAR EN CUENTA:

Cómo ir (desde Guayaquil)
En la terminal terrestre de Guayaquil debes tomar el bus de la cooperativa La Maná con rumbo a la ciudad que lleva el mismo nombre, cuesta USD $5,50.
En cinco horas llegas a la pequeña terminal de La Maná –junto a un mercado–, desde allí debes caminar (o tomar un taxi) hasta la oficina de la cooperativa Cotopaxi, queda a seis cuadras –cerca del cementerio– y tomar el bus que se dirige a Zumbahua, cuesta USD $2,50. Demora dos horas. Nosotros nos embarcamos en el de las 12:30 pm.
Una vez en Zumbahua, sólo hace falta tomar una camioneta / taxi –cuesta USD $1 por persona– y en 12 minutos llegas al Quilotoa.

Cuándo ir
Es preferible cuando no es época de lluvia (mayo – noviembre), sin embargo, nosotros fuimos en febrero y tuvimos un día despejado.

 Qué llevar
Un buen abrigo, guantes, gorro y unos buenos zapatos para trekking. Si vas a acampar, imprescindible una bolsa de dormir –para cero grados o menos– y una buena carpa que te proteja de la lluvia.
Los snacks, las frutas y el agua son indispensables, aunque hay una tienda frente a la laguna (abre alrededor de las 9:00 Am y cierra muy temprano).
Una bolsa para la basura también es sumamente importante.

 Datos relevantes
Cuando llegamos a la parte baja del Quilotoa –cerca de las 6:00 Pm–, los baños permanecían cerrados. Los encontramos abiertos al día siguiente cuando nos levantamos.
Se puede realizar el ascenso en caballo, se tarda mucho menos y no es agotador. Sólo hay que pagar USD $10. Aunque los bajan a la laguna recién a las 10:00 Am.
Un guarda parques nos aseguró que en el sector hay lobos, por suerte no nos topamos con ninguno en la noche.
Es recomendable comer antes de descender a la laguna (sobre todo si piensas acampar y no cuentas con cocina). En la parte alta del Quilotoa hay varios restaurantes con buena comida y a buen precio.

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10 Comments

  1. Hola! Gracias por el post es de mucha ayuda. Como se regresaron a GYE? Donde tomaron el bus?

    • Hola María Cecilia, desde el pueblo de Quilotoa, tomamos un taxi-camioneta nuevamente hasta Zumbahua, allí en la carretera esperamos a que pasara un bus con destino a Quevedo, desde la terminal de Quevedo puedes tomar un bus de la cooperativa Transportes Ecuador hasta Guayaquil, esos son más cómodos. =)

  2. Hola, puedo coger esas dos rutas desde GYE/QUEVEDO/ZUMBAHUA/QUILOTOA o GYE/LAMANÁ/ZUMBAHUA/QUILOTOA?
    Es seguro acampar?
    si quiero de Quilotoa ir a Quito qué debo hacer?

    • Hola Fernanda, sí cualquiera de esa dos rutas te sirven. Con la Cooperativa La Maná, el bus realiza el 2do recorrido que mencionas. Es recomendable salir muy temprano (6:30 am). Y acampar es súper seguro, sólo que en esta época hace mucho frío y viento. Aparte de acampar, también puedes realizar el sendero de 5 horas alrededor del cráter (pronto subiremos un post con video sobre eso).

      Con respecto a la ida a Quito, hay buses que van hasta la ciudad de Latacunga, creo que desde ahí puedes tomar un bus hasta Quito (no hemos hecho ese recorrido).

      Saludos!

      • Gracias por la info, estoy por ir en unas semanas! ¿Cuánto se hace de horas desde Gye a Quilotoa? ¿Y de dinero? a ustedes cuánto se les hizo? Me ayudarian mucho con esa info, ya que tendría al menos con mi enamorado una idea de cuánto llevar por cada uno!

        • Tomando los dos buses, uno en Guayaquil a las 6:30 am y el otro en La Maná a las 12:30 aproximadamente. Llegamos al pueblo Quilotoa cerca de las 03:00 Pm. Es un viaje largo, por lo que se recomienda pasar al menos 2 noches allí. Como te mencioné anteriormente, Agosto es súper frío y con viento, armar la carpa es gratis, pero tienes que llevar comida para la noche y el desayuno. No se gasta mucho, en bus se te puede ir cerca de $11 por persona –sólo ida–. En los restaurantes puedes almorzar por $5 y comprar agua (botella de 2 litros o 1 y medio creo) por $1. Espero que la info te haya servido Fernanda. Nos cuentas cómo te fue =)

  3. Voy la semana que viene, ya falta poquito, estamos súper emocionados!.
    Saludos!.

  4. Hola… he ido tantas veces pero siempre me quedo con ganas de mas. Quiero acampar pero ni tengo el equipo… tengo sleeping bags pero nada más… donde puedo alquilar una carpa?

    • Hola Daniel, la verdad que desconozco de algún local que alquile estos equipos. Allí en el Quilotoa no he visto ni en Guayaquil. Cuando se nos perdió la nuestra, le pedimos a un amigo que nos prestara.

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