San Miguel de Allende es para conocerla a pie

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Quizás la mejor manera de conocer San Miguel de Allende (sintiendo su esencia y su lado cultural), es caminando, a paso lento, entre sus coloridas casas y callejones.


Caminar no es lo mismo que correr, así que vamos a contarles cuáles fueron los sitios que abarcamos en nuestra lista durante nuestro recorrido por la ciudad, en donde la prisa no estuvo presente en ningún momento.

Qué lugares me recomiendan conocer

Considerada, por lugareños y visitantes, como una de las ciudades más deslumbrantes de México, atraídos por su arquitectura colonial y su entorno cultural, razón por la cual fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008, y nombrada como la mejor ciudad del mundo en dos ocasiones en los premios World’s Best Awards –2017 y 2018–.

Y no es para menos, desde que pisamos la ciudad nos llenamos de asombro viendo sus coloridas y pintorescas casas con sus balcones y ventanas, sus angostas calles empedradas que parecen callejones destinados sólo para el uso peatonal, hasta que aparece un vehículo acercándose lentamente para no rozar las paredes.

Las calles cercanas al centro histórico permanecen abarrotadas de gente, de vendedores ambulantes ofreciendo su mercadería a los turistas y regalándoles una sonrisa. San Miguel de Allende se presta para recorrerla a pie, por lo que, luego de dejar nuestro equipaje en el hospedaje, salimos a descubrirla.

Calles del centro de San Miguel de Allende
Calles del centro.
Vendedores ambulantes en San Miguel de Allende
Vendedores simpatizando con turistas.
Autos sobre la loma en San Miguel de Allende
Andando entre subidas y bajadas.

Lo más cercano que teníamos primero era la Capilla del Calvario y Templo de Santo Domingo, pero ambas permanecían cerradas. Nuestra intención era subir hasta el techo –de este último– para ver su campana de cerca y retratar el centro desde una mayor altura.

Descendimos la loma hasta llegar al Jardín Allende (pueden hacerlo por la calle San Francisco o Correo, ambas llevan al mismo destino), podría decirse que es la plaza principal y el punto de reunión de muchos lugareños, comerciantes y turistas que toman asiento en las bancas –bajo los árboles– o en los muros que se extienden por los laterales.

Enfrente se levanta la Parroquia de San Miguel Arcángel, quizás el mayor emblema de San Miguel de Allende, impactante a los ojos de todo aquel que pase por delante de ella debido a su arquitectura de estilo neogótico. Aparece en cientos de fotografías de extranjeros que visitan la ciudad. Es más ancha que alta, posee detalles destacados que se pueden apreciar desde su fachada y vale la pena tomarse unos minutos para conocerla por dentro.

Parroquia en San Miguel de Allende en un día despejado
Parroquia San Miguel Arcángel.
Perspectiva diferente de la Parroquia San Miguel Arcángel
Fachada de la Parroquia.
Dentro de la iglesia en San Miguel de Allende
Interior de la Parroquia.
A un lado del Jardín Allende, en el centro
Un costado del Jardín Allende.

En ese momento no sabíamos que, durante la noche, la veríamos iluminada con los colores de la bandera mexicana. El espectáculo se dio porque se acercaban las fiestas patrias –era septiembre–. Junto a la parroquia también se alza la Santa Escuela de Cristo. Y en la otra cara del jardín vimos el Palacio Municipal, así como la Casa del Mayorazgo de la Canal, con su llamativa edificación, al igual que todas las que decoran las calles aledañas al parque. 

En el interior de sus calles peatonales se hallan locales comerciales con fachadas antiguas, como farmacias que poseen frascos grandes de vidrio que difícilmente se ven en otros lados, o una panadería tradicional –llamada La Colmena– que lleva funcionando desde 1901; entramos y salimos con un dulce en la mano (un caracol relleno con crema pastelera).

Jardín Allende, plaza principal de San Miguel de Allende
Jardín Allende (parte posterior).
Jóvenes tocando trompetas en el centro histórico
Trompetistas.
Calles angostas del centro histórico de San Miguel de Allende
Calles del centro histórico.

A tres cuadras aproximadamente, se encuentra el Puente de los Héroes, mientras bajamos por la calle vemos a lo lejos la forma del arco. Su aspecto es antiguo. Subimos por unas pequeñas escaleras al costado izquierdo, desde arriba, a pocos metros de altura, apartando los cables de los postes de luz, notamos lo grande que es el centro de San Miguel Allende.

Avanzamos en la misma dirección de los vehículos con el propósito de encontrar un restaurante llamado Francesco´s, esta vez no era para entrar a servirnos un plato de comida, sino para encontrar un característico callejón. El único referente que teníamos era el de girar por dicho restaurante.

Calles bonitas de San Miguel de Allende
Llegando al Puente de los Héroes.
Parado sobre el puente, viendo hacia delante
Sobre el Puente de los Héroes.
Calles extensas en San Miguel de Allende
Vista del otro lado del puente.

Lo hicimos de esa manera, pasamos también el LifePath Center y enseguida nos vimos inmersos en un callejón decorado con puertas y ventanas pintadas en paredes de ladrillos, en otras habían obras de arte hechas con piezas de cerámica de diferentes tonalidades. 

Salimos por el otro lado del callejón, atravesando coloridas casas con sus entradas llamativas; una en particular (de grandes puertas de madera consumidas por los años) tenía carcomida la pintura de las paredes y se veía las piedras con las que fue construida en un principio.

Callejón escondido en San Miguel de Allende
Entrando al callejón.
Casas antiguas y coloridas en San Miguel de Allende
Fachada con antiguas paredes de piedra.
Caminando por casitas coloridas y pintorescas
Colores en el callejón.

Regresamos al centro histórico y, sin planearlo tanto, pasamos por la calle Aldama, desde donde se consigue una magnífica perspectiva de la Parroquia de San Miguel Arcángel, sólo se debe ser paciente y esperar a que ningún vehículo o peatón se atraviese por enfrente de la cámara.

Las calles de San Miguel de Allende, sin importar que sean en subida o bajada, son ideales para caminarlas sin prisa, incluso al caer la noche, donde el plan perfecto consiste en sentarse dentro de una cafetería. En nuestro caso escogimos Café San Agustín porque vimos gente afuera esperando mesa, eso nos dio buena señal de que algo delicioso se preparaba dentro.

Calles empedradas del centro de San Miguel de Allende
Otra vista de la Parroquia.

Otro día anduvimos por la calle Barranca, la cual inmediatamente cambia de nombre a El Chorro, la misma que al final nos condujo hasta el Callejón del Chorro, considerado histórico por la relación que posee con los primero pobladores de la ciudad. Aparte de encontrar una capilla (llamada Santa Cruz del Chorro), lo percibimos como cualquier otro callejón; un poco encerrado y con olores fuertes en ciertas áreas. 

Subimos por unas escaleras que encontramos al final del camino, nos llevaron directo a un mirador turístico desde donde obtuvimos una vista panorámica de la ciudad. Basta con permanecer unos cuantos minutos allí de pie, admirando el paisaje urbano, para darse cuenta de que estamos en una de las ciudades más lindas de México. En el sitio hay mesas y pequeñas tiendas (incluso de artesanías) por si aparece el antojo de comer o beber algo.

Escaleras en un callejón estrecho
Escaleras al final del callejón.
Vista panorámica de San Miguel de Allende
Panorámica de San Miguel de Allende.
Viendo la ciudad desde lo alto en México
Andrea admirando la ciudad.

Bajamos por las mismas escaleras hasta encontrarnos frente a la Casa de la Cultura (o Dirección de Cultura y Tradiciones), cuyos exteriores se pueden confundir fácilmente con un parque, perfecto para sentarse en las bancas bajo la sombra de los árboles. Ahí mismo, al descender hasta la calle, están los antiguos Lavaderos del Chorro (construidos alrededor de 1750), donde la gente solía lavar su ropa.                               

Dando un par de pasos más, dimos con la entrada al Parque Benito Juárez, grande, agradable, lo atravesamos de un extremo al otro. Es ideal para un corto paseo durante la tarde. Cerca encontramos una cafetería que nos agradó por su decoración (se llama Secret Garden Café), y aunque estábamos con el estómago lleno, el lugar nos encantó tanto que terminamos comprando una galleta.

Dirección de Cultura y Tradiciones en San Miguel de Allende
Casa de la Cultura.
Sentada en la banca bajo un árbol en San Miguel de Allende
Exteriores de la Casa de la Cultura.

Andando a pie sin ningún rumbo fijo por las calles del centro, viendo sus coloridas casas, donde los tonos que más destacan son naranja y amarillo, llegamos a las puertas del Centro Cultural Ignacio Ramírez –Bellas Artes–. Un espacio de tamaño considerable, de forma cuadrada, con columnas, arcos, árboles y una fuente en medio. 

Habían pinturas en algunas paredes y exposiciones temporales de artistas extranjeros, se podía caminar por el segundo piso, pero la sala que atrajo toda nuestra atención y admiración fue la Sala de Murales Siqueiros, donde el artista dejó plasmada la “Vida y Obra del Generalísimo Don Ignacio de Allende” en 1948.

Dentro del Centro Cultural Ignacio Ramírez, México
Centro Cultural Ignacio Ramírez.

Si uno ingresa y sólo permanece de pie, viendo el mural, lo encontrará llamativo pero sin mayor interés. Dará media vuelta y se marchará a los pocos minutos. En cambio, nosotros tuvimos la suerte de toparnos con un gran personaje que apareció al realizarse el cambio de turno (de los encargados de seguridad). Este guardia tenía espíritu de guía, deseaba que los turistas conozcan el trasfondo y los rasgos ocultos del mural.

Nos reunió (junto a otros 3 visitantes) para hablarnos en voz baja porque, según él, los directivos del centro cultural no están de acuerdo en que se sepa sobre las imágenes ocultas de la pintura, como el símbolo comunista –la hoz y el martillo–, que aparece de manera repetida, los aviones de la segunda guerra mundial, un misil, los rostros de Lenin y Marxs, entre otras curiosidades.

Todas estas imágenes (así como un ataúd y unas calaveras agrupadas) cobraban vida cuando nos parábamos en un determinado punto de la sala, eran visibles sólo desde ciertas perspectivas, si nos movíamos, desaparecían. Había que observar con detenimiento para que surjan tales detalles. La obra quedó inconclusa, ya que Siqueiros tuvo que huir del país, pero dejó plasmado sus ideales políticos sin que muchos lo notaran.

En la sala está prohibido tomar fotos, sin embargo, el guardia que nos explicó todo esto (dijo ser un Náhuatl –población nativa de Mesoamérica– muy orgulloso de sus raíces) nos dio cincos segundos, o un poco más, para sacar los celulares y capturar un recuerdo de ese mural sin que los demás guardias nos vean.

Mural de Siqueiros en San Miguel de Allende
Sala de Murales Siqueiros.
Obra de Siqueiros en San Miguel de Allende
Pueden notar cómo el artista jugó con las perspectivas.

Muchos viajeros le destinan un sólo día a San Miguel de Allende, creemos que al tratarse de una de las ciudades más atractivas de México, merece la pena extender la estadía por más tiempo para sacarle todo el provecho posible.

Si eres de las personas que aman caminar por calles pintorescas, y deseas visitar tranquilamente cada uno de los puntos que mencionamos en esta guía, te recomendamos pasar, mínimo, tres días aquí. 

Aunque el último sea para dar un corto paseo de despedida, como lo fue en nuestro caso; donde finalizamos el recorrido en el Templo del Oratorio de San Felipe Neri, ya que frente a su edificación pasaba el bus urbano  –ruta 5– que nos devolvería hasta la central de buses.

Características de las calles de San Miguel de Allende
Detalles curiosos y antiguos en las calles de la ciudad.

Cómo llego a San Miguel de Allende

Puedes tomar un bus en la terminal central de Querétaro (de las ciudades más cercanas, junto con Guanajuato). Nosotros viajamos con la compañía Coordinados, pagamos $79 pesos –USD $4.15– por cada boleto. Si te dicen que parten en cinco minutos, considera que serán 20. El recorrido tarda menos de 2 horas. A veces es mejor comprar directamente en la salida de los buses –en las casetas–. 

Dónde puedo dormir 

Sin duda hay diversas opciones de alojamiento en San Miguel de Allende, algunos en pleno centro histórico y otros ubicados a pocas calles de distancia. Los precios varían según el gusto y comodidad. Por ejemplo, nosotros pasamos la noche en Posada del Pozo, pagamos $600 pesos –USD $31.52–, por noche, por una cómoda habitación con baño privado y cocina compartida. Es posible conseguir más económico.

 Un buen lugar en donde puedes buscar excelentes alojamientos es haciendo clic aquí.

*No es un link de afiliado, pero esta entrada fue patrocinada gracias a ellos.

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